viernes, agosto 01, 2008
jueves, julio 31, 2008
Adiós a las armas

Por Nicolás Rojas Inostroza
Los Fusileros es el segundo libro de Juan Cristóbal Peña, antecedido por La vida en llamas, la polémica biografía de la cantante Cecilia. El texto narra la historia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) desde sus orígenes en Valparaíso hasta su fractura final, ocurrida durante los primeros años de la transición democrática. A primera vista, parecía una versión narrativizada de Operación Siglo XX de Patricia Verdugo y Carmen Hertz, pero el autor se encarga de derrumbar la tesis en las primeras páginas. Peña es un discípulo, a la chilena, de Truman Capote. Logra contar la historia de una guerrilla secreta con las armas del periodismo literario.
“O el caos, o la democracia” dice un abrigado Augusto Pinochet ante las cámaras, los horas posteriores al atentado del que fue víctima en el Cajón del Maipo. Los guerrilleros hacen honor a Manuel Rodríguez Erdoyza, el héroe que luchó abiertamente contra el Director Supremo Bernardo O´higgins (encarnado por un portaliano Pinochet), Rodríguez fue acribillado en Til Til. ¿La historia se repitió?
A mi juicio, el mérito de este libro es desmitificar esta imagen de bárbaros que se ha proyectado de los frentistas en los medios de comunicación (como suele suceder con las guerrillas). Tras leer las 409 páginas, cambia rotundamente la percepción de estos violentos activistas, no disparan porque sí. Los pasamontañas no hacen desaparecer el miedo, la incertidumbre del futuro. Los frentistas tienen familias de las que cuidar, un pasado reciente a cuestas, familiares desaparecidos por un dictadura macabra. En el fondo, son personas lúcidas, conscientes de lo “anormal” que es tener militares dictando decretos y pateando puertas por doquier.
Sin lugar a dudas, Los Fusileros es el libro más interesante del semestre, más atractivo de leer. Quizás por lo llamativo de estos pobladores operando misiles, quizás por la gallardía de atacar “al chancho”. Lo más importante en el éxito del texto es el arduo reporteo, los detalles sabrosos, lejanos a la prensa oficialista de la época. Lo anterior sumado a la agilidad del relato, la mirada omnisciente del narrador y la historia escrita sin arranques pasionales constituyen un libro para devorar.
En Los Fusileros encontramos la tan anhelada ventana a la historia reciente, que hoy nos parece tan ajena. Los dispuestos a dar la vida por alguna convicción, están en peligro de extinción, pagando sus sueños en cómodas cuotas.
El texto concibe una atmósfera especial, decenas de personajes viviendo al mismo tiempo, cada uno con sus propios dramas. Sin embargo, las cúpulas se mantienen en la penumbra. Habría sido interesante saber qué pensó “el chancho” tras el atentado, qué le dijo a Lucía Hiriart o qué conversaciones sostenía con sus subordinados de la Dirección de Inteligencia Nacional. También quedó el suspenso de la Dirección Nacional del Frente, ¿quién llevaba la batuta?, ¿de dónde emanaban los ejemplares de El Rodriguista?, ¿cómo se infiltró a agentes de la DINA?, ¿cómo se articuló esta red internacional de colaboración con los frentistas?, ¿qué pasó con el frente tras conocerse los resultados del plebiscito de 1988?
Cristóbal Peña es, de algún modo, un historiador. Marcel Claude dice que los diarios tienen por objeto construir la historia, que en cien años más se acudirá a ellos para comprender el período. En vista de que gran parte de la prensa estaba controlada por la dictadura, por los comunicados oficiales de “enfrentamientos entre guerrilleros y efectivos policiales”, Los Fusileros es una explicación legítima de esos jóvenes pobladores, trabajadores y profesionales que estuvieron decididos a terminar con lo que creían inconcebible.
Paradójicamente la consigna rodriguista podría ser: “¡Vivir con honor o morir con gloria!”. La historia se encargará de corroborarlo.
lunes, noviembre 05, 2007
jueves, octubre 11, 2007
Cineteca Zero: "Radio Corazón"
domingo, septiembre 23, 2007
No existe garganta tan profunda

“El escándalo Watergate (o simplemente "Watergate") fue un escándalo político que supuso una crisis constitucional en los años setenta del siglo XX en los Estados Unidos. El escándalo tomó el nombre del hotel de Washington, D.C., sede del comité electoral demócrata, en el que tuvo lugar un robo de documentos y concluyó con la dimisión del presidente Richard Nixon”
(La tradicional y, nunca bien ponderada, Wikipedia)
Por Nicolás Rojas I.
Más allá de explicar el escándalo que derribó a Nixon (disponible en cientos de sitios en Internet), el objeto de estas líneas es tratar de entender (o especular) sobre las razones que impulsaron a W.Mark Felt, el antiguo director adjunto del
Como agente del FBI trabajó largamente con Bob Woodward, periodista que cubrió el caso Watergate, en labores de inteligencia. Después de que fue "licenciado" Felt le daba datos de inteligencia desde dentro.
¿Qué movía al agente para entregar los valiosos datos?
Lo primero que debemos saber es que existen datos de que Woodward tenía una historia previa vinculada con varios organismos de inteligencia antes de dedicarse al periodismo. Según tres conocidos escritores, esta conexión no sólo fue con la marina de guerra; también incluyó al Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Los 26 meses de investigación, y los altos contactos, le valieron un premio Pulitzer, el procesamiento de 40 altos funcionarios de gobierno y el derrocamiento del presidente republicano Richard Nixon. Nada de mal.
Perfil de garganta
Felt, quien entregó la información al Washington Post por no ser ascendido de su cargo por Nixon, no tenía un pasado intachable. En 1978, fue procesado por delitos cometidos en la época de Nixon. Se le acusaba, junto a otros dos altos cargos del FBI, de ordenar registros, no autorizados por ningún juez, de la sede de una organización antiguerra sospechosa de colocar bombas en EEUU. Finalmente fue indultado por el presidente Ronald Reagan en 1980.
Los motivos para hablar
La historia que motivó la película “Todos los hombres de presidente” no deja de ser apasionante. Los dos jóvenes reporteros tuvieron en sus manos el poder para derrocar a Nixon, gracias a “Garganta Profunda”.
En febrero de 2002 en la prensa se rumoreó que el mítico “Garganta Profunda” estaba enfermo. Se aproximaba el esperado momento de saber la identidad. Felt figuraba en la lista de los 20 sospechosos para la inteligencia norteamericana.
Bernstein y Woodward siempre insistieron que la fuente la revelerían cuando el informante hubiera muerto. Desgraciadamente no pudieron disfrutar de aquel momento.
Hasta el 2002 “Garganta Profunda” se lo había ocultado incluso a su propia familia porque no consideraba que filtrar información era algo de lo que uno pudiera estar «orgulloso». Incluso lo había negado en 1999 (“"Tendría que haber sido más eficaz. 'Garganta Profunda' no provocó exactamente la caída de la Casa Blanca, ¿no?") Pero su hija Joan lo presionó para revelar la valiosa información.
Al momento de la revelación Carl Bernstein jugaba a despistar a los medios. “Tal y como dijimos en su momento, esperaremos a que la persona esté muerta para revelar su nombre”. Horas más tarde el Washington Post confirmaba la identidad.
Mark Felt Jr., declaró que su padre es “un héroe americano que fue mucho más allá del deber por salvar al país de una horrible injusticia”. Claro, aunque si Nixon lo hubiese ascendido. ¿Habría sido el justo súper héroe?
Quizás la edad ayudó a que Felt terminara con el misterio, quizás fue el peso de su conciencia, las presiones de su hija o una necesidad intrínseca de terminar con aquel largo secreto (1972 – 2005). Desde el sur del mundo sólo se puede especular. La razón permanece en la profunda garganta de Mark Felt.
sábado, septiembre 08, 2007
Chileno: El Mercurio Miente

Movido por la curiosidad y aquella enfermiza necesidad de saberlo todo, me embarqué en la aventura despejar mis dudas acerca de la mentada frase “El Mercurio MIENTE”.
Más allá de la veracidad de la frase, siempre me intrigó saber los porqué, como y cuando de una aseveración que màs de alguna vez hemos usado, pero que casi nadie conoce su procedencia.Los años ’60 del siglo pasado convulsionaron a la sociedad mundial.
La minifalda, las pastillas anticonceptivas, el rock, el arte pop, la experimentación con drogas, y todo lo sucedido durante esos años tiene que ver con desafiar la forma en que se ejercìa la autoridad. Quizàs si en los años ’60 la sociedad mundial tuvo su ùltima oportunidad para hacer evolucionar el orden establecido hacia el lado màs humano de las sociedades.
REVOLUCIÒN se le llamò a todo movimiento hacia esa direcciòn, tomando la palabra una nueva acepción referida a la violencia… violencia con la que se reprimiò todo viento de cambio.
La sociedad se agita. Proliferan los Centros de Madres, Juntas de Vecinos, Cooperativos de Campesinos, Organizaciones gremiales y de trabajadores. Por otro lado, la matrícula escolar alcanza el 95% de la población entre 6 y 14 años, mientras que en las Universidades los estudiantes quieren participar y exigen reformas.
Corría el año 1967 y como secuela del movimiento reformista que se vivió a nivel mundial, en Chile se intenta algo similar por los universitarios. El conflicto más importante ocurre en la tradicional Universidad Católica de Santiago.
El 11 de agosto de 1967 el movimiento encabezado por el estudiante de medicina, Miguel Angel Solar, se toma la casa central de la Universidad exigiendo la salida del rector, el Obispo Alfredo Silva Santiago. ¿El motivo?. Los estudiantes, pertenecientes a la Federación de Estudiantes de la casa de estudios, acusan a la Universidad de ‘clasista; encerrada en una torre de marfil sectaria y monárquica’.Durante dias se hizo presión desde los muchos flancos conservadores de la sociedad santiaguina por quebrar el movimiento. Incluso hubo una batalla campal en el hall de la Universidad en contra de un grupo de dirigentes estudiantiles contrarios a la movilización.
El 16 de agosto, El Mercurio publicó una editorial que para los reformistas estaba llena de odio hacia ellos.
“Ya está ensayado el patrón a que debe sujetarse la captura de las Universidades por los estudiantes, a fin de aplicar en ellas una política de ‘democratización’, según anuncian los pregoneros de ese movimiento.
Asistimos a una nueva y audaz maniobra del marxismo entorno a la democracia. Así como en nombre de ella se han derribado innumerables gobiernos representativos y de libre elección, para implantar dictaduras, ahora se barre con las jerarquías de la enseñanza superior”.
Al enterarse de las palabras impresas por el influyente matutino nacional, los estudiantes prepararon un lienzo que colgaron en el frontis de la Universidad, en plena Alameda.
‘CHILENO: EL MERCURIO MIENTE’ fue un llamado de atención hacia la sociedad de que la reforma universitaria estaba en pie, aunque se la desprestigiara a través de columnas y calumnias, abusos propios del sector conservador de nuestro país, cuyos intereses han sido históricamente defendidos por un medio de comunicación que, normalmente acalla a quienes no están de acuerdo con sus ideas.
El día 17 de agosto se puso fin a la toma, por parte del Cardenal Raúl Silva Henríquez, aceptando todos los puntos del petitorio de los alumnos, los que apuntaban a darle más fuerza a la voz de los estudiantes dentro del consejo de la casa de estudios.
La reforma de la Universidad Católica de Santiago estaba en marcha, y luego se vendría un proceso que abarcaría a los ocho centros de estudios que componían el sistema universitario chileno. Proceso que fue interrumpido el martes 11 de septiembre de 1973.
La intervención militar de las universidades, elección de docentes por razones políticas, la eliminación de centros universitarios del área de las ciencias sociales y el prescindir de las organizaciones estudiantiles representativas fueron las medidas que instauró la contrarreforma, que abortó un proceso en el cual académicos, estudiantes y administrativos habían cifrado grandes esperanzas.
Otra de las medidas con las que se difamó el proceso reformista tiene que ver con el ámbito comunicacional. A través de los medios de comunicación masiva, controlados por el régimen totalitario, se fue mostrando a la reforma de manera caricaturesca, informando sólo acerca de los excesos de la lucha política por la formación de gobiernos universitarios, sosteniendo que lo central de la reforma había sido la participación de los estudiantes en la elección de las autoridades y en la generación de los cuerpos colegiados. Al mismo tiempo, se mantuvo en silencio la importante transformación organizativa y académica, que implicó un gran esfuerzo por promover el desarrollo científico, tecnológico y cultural al interior de las universidades.
"Impotentes" (teatro)
“Ahora somos una imagen mundialmente impotente”
Por Nicolás Rojas I.
La figura del chileno contemporáneamente impotente frente a la realidad, es el eje central de la nueva obra de la compañía “Y gran elenco”, que fue presentada en el ICEI de la Universidad de Chile.
A eso de las 18.30 horas de ayer el auditórium de la libertad de expresión José Carrasco Tapia del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile estaba repleto. Cientos de asistentes esperaban el inicio de la avant premiére de “Impotentes”, una revisión teatral sobre imágenes latentes en el inconsciente colectivo nacional.
El montaje cuenta con los actores Rodrigo Muñoz (director y guionista), Renato Munster, Carlos Embry, Andrés Pozo y el músico Hugo Manzi (compositor de la música). Los anteriores componen la compañía de teatro “y gran elenco”.Quienes ya realizaron “La sexualidad secreta de los hombres” y “The Winners” tras la división del grupo que realizó “Sinvergüenzas” y “5 hombre punto com”.
La obra tiene una duración aproximada de 90 minutos, y está compuesta de una serie de escenas basadas en noticias publicadas por los medios de comunicación en el último tiempo, con la tradicional voz de Sergio Campos (Radio Cooperativa) como hilo conductor. Es una irónica representación de la realidad del Chile contemporáneo, pasando por temas tan actuales como el sistema judicial, la delincuencia, los prejuicios, el Transantiago, los temas relevantes para la televisión en la lucha desenfrenada por el rating, y el chovinismo futbolístico. Lo anterior enfatizado en la particular idiosincrasia nacional. Apoyados en una escenografía dinámica y una composición musical acorde a la comedia.
La impotencia a la chilena
Muñoz es claro en la importancia del tema en la sociedad actual. Este parece ser el momento preciso para plasmar esta sensación de impotencia sicológica y social que ha ido en aumento, y que es tratada en un montaje cómico y liviano que incorpora una gran interacción entre los músicos y actores.
“Ahora se ve mucho más la impotencia, porque se viene arrastrando de mucho tiempo. Y las comunicaciones permiten que uno se compare con el mundo. Ahora somos una imagen mundialmente impotente. Con el Transantiago, por ejemplo” señala Rodrigo Muñoz, director y guionista de “Impotentes”. “La educación es una solución básica para tener más herramientas para poder alegar” señaló su esposa, la actriz Claudia Pérez.
Al finalizar la presentación Renato Munster agradeció públicamente la asistencia a a los universitarios y el apoyo al director de extensión del ICEI Sergio Campos, quien trabaja por segunda vez con la compañía “Y gran elenco”.
miércoles, agosto 29, 2007
El otro cambio


